

Una tarde de paseo
me tropecé con un rey
magnífico y elegante,
pero todo de papel.
(Luísa)
Haciéndome una gran venia,
este rey que me encontré
me regaló su corona,
que era toda de papel.
(Miriam)
Me dijo: “En esta jirafa
iremos a recorrer
mi reino”. Y juntos nos fuimos.
Y todo era de papel.
(Paula L. )
Lo primero que encontramos
fue un inmenso, enorme buey,
que estaba comiendo un sapo;
buey y sapo de papel.
(Álex)
Después pasamos un túnel,
y allí se puso a llover
gotitas de oro y plata.
Y todo era de papel.
(Paula C.)
El rey abrió un gran paraguas
y yo me escondí bajo él;
me dijo: “No te preocupes,
porque todo es de papel”.
(Alba)
Y llegamos al palacio.
Más lindo no puede ser…
Lleno de torres, campanas
y princesas de papel.
(Andrea)
Diez princesitas había,
las diez hijas de este rey.
Todas lindas, delicadas,
pero todas de papel.
(David)
La princesa más chiquita,
que se llamaba Mabel,
cuidaba flores y plantas,
todas, todas de papel.
(Carolina)
Y las otras princesitas,
tirando un largo cordel,
cerraban firme la puerta,
que era también de papel.
(Fábio)
“¿Por qué tanto cerrar puertas?”,
le pregunté a mi buen rey.
“Ay, hija mía –me dijo-.
Somos todos de papel.
(Paula C. y Luísa)
Si alguien quiere nos arruga;
nos pueden hasta romper,
o tirarnos, o quemarnos,
porque somos de papel”.
(Paula L. y Alba)
“Entonces, déme –le dije-,
déme rápido un pincel ;
tal vez yo pueda salvar
a este reino de papel”.
(Miriam y Fábio)
Me dieron pincel, colores,
pero papel no encontré:
todo eran flores, manteles,
sillas, mesas de papel.
(Andrea y Carol)
Pero el rey me dio su espalda,
y ahí escribí un gran cartel:
“Prohibido, no se rompa,
porque todo es de papel”.
(David y Alejandro)
Cuenta que te cuento
Ilustrado por Fernando Krahn

Nós, con recortes do propio libro máis algunha imaxe obtida da Internet, aocmpañamos o noso recitado con estas imaxes.
Tivo que ser unha celebración fantástica. Mágoa non poder vela por un buratiño. Conformarémonos coas fotos. Unha aperta.
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